lunes, 7 de enero de 2008

el baustismo del Señor / domingo 13 de enero 2008 / ciclo A


El BAUTISMO DEL SENOR.

Este domingo, con la celebración del Bautismo de Nuestro Señor Jesucristo, vamos ha cerrar el tiempo de Navidad, y ha iniciar la vida pública de Nuestro Señor. Es posible que usted se pregunte: ¿Por qué Nuestro Señor se hizo bautizar? ¿Qué fue lo que él nos quizo enseñar al hacer esto? Esto es lo que nos cuenta el Evangelio a propósito del Bautismo de Nuestro Señor: “Entonces aparece Jesús, que viene de Galilea al Jordán donde Juan, para ser bautizado por él. Pero Juan trataba de impedírselo diciendo: «Soy yo el que necesita ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?» Jesús le respondió: «Déjame ahora, pues conviene que así cumplamos toda justicia.» Entonces le dejó. Bautizado Jesús, salió luego del agua; y en esto se abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios que bajaba en forma de paloma y venía sobre él. Y una voz que salía de los cielos decía: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco” (Mt 3: 13 - 17 ). Todos entendemos que en Jesús no había pecado alguno, así lo había anunciado el ángel a la Virgen: “el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios” (Lc 1,35). Solamente él ha sido el único capaz de decir a sus enemigos: “Quién de vosotros puede probar que soy un pecador” (Jn 8,46). Pero a pesar de todo esto, nos lo encontramos en el evangelio de hoy, haciendo cola, en medio de todos los pecadores para ser bautizados por San Bautista en el río Jordán, ¿Por qué Nuestro Señor hizo esto? “Nuestro Señor se sometió voluntariamente al Bautismo de San Juan Bautista, destinado a los pecadores, para “cumplir toda justicia” (Catecismo de la Iglesia Católica, 1224). No necesitaba este bautismo pero quiso recibirlo para enseñarnos que “él se había despojado de si mismo, que había tomado la condición de siervo, haciéndose semejante a los hombres y apareciendo en su porte como hombre” (Fil 2,7). “Después de hacerse bautizar por Juan en el Jordán, Jesús comienza su vida pública; y después de su Resurrección, confía esta misión a sus apóstoles: “Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado (Mt 28,19-20) (Catecismo de la Iglesia Católica, 1224). El bautismo que cada una y cada uno de nosotros hemos recibido, fue instituido por Nuestro Señor Jesucristo, este bautismo nos purifica de la mancha del pecado original, nos ha hecho hijos e hijas de Dios, y nos ha incorporado a su pueblo que es la Iglesia. Ahora que celebramos el Bautismo de Nuestro Señor, conviene que nos preguntemos: si por mi bautismo yo he sido transformado en hijo, hija de Dios ¿qué clase de hijo, hija de Dios estoy siendo? el bautismo me transformó también en miembro de la Iglesia, ¿Qué clase de miembro estoy siendo yo dentro del cuerpo de Cristo que se hace presente en mi familia, la comunidad, la parroquia y la Iglesia Universal?


Oremos juntos:
“Hijos de Dios, aclamad al Señor, aclamad la gloria del nombre del Señor, postraos ante el Señor en el atrio sagrado. La Voz del Señor sobre las aguas, el Señor sobre las aguas torrenciales. La voz del Señor es potente, la voz del Señor es magnifica. El Dios de la gloria ha tronado. El Señor descorteza las selvas. En su templo un grito unánime: ¡Gloria! El Señor se sienta por encima del aguacero, el Señor se sienta como rey eterno” (del salmo 28).


Primera parte: lo que debemos saber sobre
el bautismo cristiano.

Nos dice la que Iglesia que: “El santo Bautismo es el fundamento de toda la vida cristiana, el pórtico de la vida en el espíritu, y la puerta que abre el acceso a los otros sacramentos. Por el Bautismo somos liberados del pecado y regenerados como hijos de Dios, llegamos a ser miembros de Cristo y somos incorporados a la Iglesia y hechos participes de su misión” (Catecismo de la Iglesia Católica, 1224). este sacramento es absolutamente necesario para la salvación, el Señor mismo afirma que el Bautismo es necesario para la salvación (Jn 3,5). Por ello mandó a sus discípulos a anunciar el Evangelio y bautizar a todas las naciones (Mt 28, 19-20). El Bautismo es necesario para la salvación en aquellos a los que el Evangelio ha sido anunciado y han tenido la posibilidad de pedir este sacramento (Mc 16,16). La Iglesia no conoce otro medio que el Bautismo para asegurar la entrada en la bienaventuranza eterna; por eso está obligada a no descuidar la misión que ha recibido del Señor de hacer "renacer del agua y del espíritu" a todos los que pueden ser bautizados. Dios ha vinculado la salvación al sacramento del Bautismo, pero su intervención salvífica no queda reducida a los sacramentos (Catecismo de la Iglesia Católica, 1257). Los padres de familias deben de bautizar a sus hijos lo antes posible. Es conocida por todos nosotros la idea de los cristianos no católicos que afirman que, el bautismo de niños no vale porque ellos no saben lo que están haciendo pero, eso, es un invento de ellos, y no de Nuestro Señor Jesucristo, lo que él les dijo a los apóstoles fue: “haced discípulos a todas las gentes bautizándolas…” (Mt 28,19). ¿Qué acaso los niños no son gentes, personas para que puedan recibir este sacramento? Claro que si, y por eso, la practica de bautizar a los niños es algo que tiene su origen “desde el comienzo de la predicación apostólica, cuando “casas” enteras recibieron el Bautismo: Hc 16,15; 16,33; 18,8” (Catecismo de la Iglesia Católica, 1252). “Puesto que nacen con una naturaleza humana caída y manchada por el pecado original, los niños necesitan también el nuevo nacimiento en el Bautismo para ser librados del poder de las tinieblas y ser trasladados al dominio de la libertad de los hijos de Dios, a la que todos los hombres están llamados. La pura gratuidad de la gracia de la salvación se manifiesta particularmente en el bautismo de niños. Por tanto, la Iglesia y los padres privarían al niño de la gracia inestimable de ser hijo de Dios si no le administraran el Bautismo poco después de su nacimiento” (Catecismo de la Iglesia Católica, 1250). En cuanto a los padrinos y madrinas, la Iglesia nos dice que, “deben de ser creyentes sólidos, capaces y prestos a ayudar al nuevo bautizado, niño o adulto, en su camino de la vida cristina” (Catecismo de la Iglesia Católica, 1255). ¿Y que sucede con los niños que mueren sin haber recibido la gracia del bautismo? En cuanto a los niños muertos sin Bautismo, la Iglesia sólo puede confiarlos a la misericordia divina, como hace en el rito de las exequias por ellos. En efecto, la gran misericordia de Dios, que quiere que todos los hombres se salven (1 Tm 2,4) y la ternura de Jesús con los niños, que le hizo decir: "Dejad que los niños se acerquen a mí, no se lo impidáis" (Mc 10,14), nos permiten confiar en que haya un camino de salvación para los niños que mueren sin Bautismo. Por esto es más urgente aún la llamada de la Iglesia a no impedir que los niños pequeños vengan a Cristo por el don del santo bautismo” (Catecismo de la Iglesia Católica, 1261). En cuanto a los padrinos y madrinas, la Iglesia nos dice que, “deben de ser creyentes sólidos, capaces y prestos a ayudar al nuevo bautizado, niño o adulto, en su camino de la vida cristiana” (Catecismo de la Iglesia Católica, 1255).

Para dialogar: ¿Usted sabia ya todo lo que hemos dicho aquí sobre el sacramento del Bautismo? ¿Qué nivel de importancia considera que tienen estas enseñanzas sobre el sacramento del Bautismo para la mayoría de católicos: bastante, mas o menos, o casi nada?


Segunda parte: ¿Cómo estamos la mayoría de bautizados?

Vivimos en una época en la que la mayoría de bautizados ha perdido la conciencia de lo que son y de cual es su misión en este mundo. Son muy pocos los cristianos que entienden verdaderamente que ellos son hijos de Dios, y son aún menos, los que comprenden que deben de esforzarse por vivir como buenos hijos de Dios. Muchos cristianos viven sin entender a cabalidad de que ellos son la Iglesia. ¿Por qué decimos nosotros que la mayoría de bautizados ha perdido la conciencia de lo son, y de cuál es su misión en este mundo? la realidad es la mejor prueba de lo que decimos:
“los padres de familia, son los primeros responsables de la educación de sus hijos” (Catecismo de la Iglesia Católica, 2223). “La educación en la fe por los padres debe comenzar desde la más tierna infancia. Esta educación se hace ya cuando los miembros de la familia se ayudan a crecer en la fe mediante el testimonio de una vida cristiana de acuerdo con el Evangelio. Los padres tienen la misión de enseñar a sus hijos a orar y a descubrir su vocación de hijos de Dios”(Catecismo de la Iglesia Católica, 2226). ¿Acaso no es verdad que la principal preocupación de los padres de familia, de los que son responsables, es procurar que sus hijos tengan una casa donde vivir, comida, ropa, zapatos…? ¿pero, y la educación cristiana de los hijos donde queda? ¿es esta la principal preocupación de los padres para con sus hijos? Muchos padres bautizan a sus hijos sin saber bien lo que están haciendo; a la hora de bautizar hacen una renuncia al pecado pero que muchas veces es solo de palabra pues, ellos mismos viven hundidos en el pecado; dicen que profesan la fe cristiana pero, muchos no saben ni siquiera persignarse, la oración del Padre Nuestro, o el Ave María. Hermanos, ¿Qué clase de cristianismo será este? Alguien ha dicho que “administrar los sacramentos, sin garantizar el crecimiento en la fe, es una forma de paternidad irresponsable”. Y esto es aplicable, primero, a los padres de familia, en cuanto que ellos son los principales responsables de la educación de sus hijos pero, también, de los pastores de la Iglesia, en cuanto que muchas veces descuidan la formación cristiana del pueblo de Dios. El que la mayoría de cristianos hayan perdido la conciencia de lo que ellos son, y de cual es su misión en este mundo, es lo que ha llevado a que España, por ejemplo, se conviertan en el país de Europa que ha alcanzado el numero mas elevado de abortos en un año: más de 100 000 (cien mil), ¿Puede usted imaginarse ese número de asesinatos cometidos en contra de los seres mas indefensos como son los niños y niñas aun no nacidos? Es urgente que “los padres tomen nueva conciencia de su gozosa e irrenunciable responsabilidad en la formación integral de sus hijos” (Aparecida, 118) ¿O es que habrá algún otro camino para transformar la situación en la vivimos? ¿podrá contar nuestra sociedad, la Iglesia misma, con hombres y mujeres honrados, trabajadores, honestos, responsables, respetuosos del próximo, de los bienes de los demás, especialmente de la vida, si estos hombres y mujeres no se “fabrican” en cada familia? No. Lo que vivimos a diario en nuestro país, eso que nos gusta de nuestra sociedad, de la Iglesia misma, es lo que hemos fabricado en nuestras familias. Me contó un sacerdote que en una ocasión en que él estaba celebrando el sacramento Bautismo, la criatura estaba bien dormida mientras él rezaba las oraciones pero, al momento de ponerle el agua en la cabecita, el niño despertó de inmediato. Después él dijo a la señora que a lo mejor había sido el Espíritu Santo quien lo había despertado. Pero la señora le dijo: “no padre, fui yo quien lo despertó, porque no quiero que mi hijo vaya a ser de esos cristianos que viven toda la vida dormidos”

Para dialogar: ¿Cómo esta usted viviendo su Bautismo? ¿Es usted de esos cristianos que no saben lo que son, ni cuál es su misión en este mundo? ¿esos cristianos dormidos, podrán contribuir a la que vida sea mejor en la familia, la Iglesia, y la sociedad? ¿Qué se le ocurre a usted que se puede hacer para despertarlos?